Sofía comete un error, intentar emular el poder de su Padre, quien habitaba en el Pleroma lejos de ella. La creación de Ella es un monstruo cabeza de león quien es desterrado hacia un lugar de soledad. Desde ahí él decide crear y como está solo, cree que él es el único dios. Intenta dar vida a los humanos sin éxito, por lo que es ayudado por los dioses a despertarlos mediante el espíritu divino que se despliega en ellos. Él siente tanto celo de la belleza humana que los atrapa y encarcela en el mundo material.

Para algunos, este Demiurgo y la materia que nos compone son profundamente negativos, para otros, podemos lograr un trabajo de transmutación mediante la voluntad y trabajo personal.

En términos históricos y fenomenológicos, lo que ha marcado al gnosticismo es la dualidad, la cual estaba claramente presente en el Zoroastrismo y Maniqueísmo. En el primero, desarrollado principalmente en Irán, existe Ahriman y su contraparte Ormazh. Ellos representan las fuerzas opuestas encontradas en todo lo que existe.

En el segundo, desarrollado en Oriente en Babilonia, llega hasta China. Maní es el profeta que trajo el mensaje. Zurván es la Luz y su opuesto es Ahrimán. Son dualistas y rechazan la materia, practican el ascetismo y se dividen en dos categorías: Los Elegidos y los Oyentes. Los segundos servían a los primeros y mantenían una vida menos rigurosa y asceta que los otros. Iban un paso más atrás, pues antes de llegar al Reino de la Luz, debían encarnarse en Elegidos.

Bastante difundida en el Imperio Romano está el Mitraísmo. Hay muy poca información sobre su origen y menos sobre la rigurosidad de sus rituales iniciáticos, los cuales eran bastante complejos y exigían gran valor. Era una religión de guerreros y su rito iniciático estaba compuesto por al menos 7 fases. Mitra y el Toro representaban simbólicamente al espíritu y la materia. Mitra le vence y su imagen demuestra mediante sus figuras alegóricas todo un Macrocosmos en que Él está inserto. Mitra es un intermediario de la dualidad en la que logra manejarse entre ambas polaridades. Lo logra porque se ha erguido victorioso sobre la materia, pero no huye de ella.

Abraxas, al igual que Mitra, es el Dios que interactúa entre ambos polos, una suerte de Demiurgo que no pertenece a ninguna fuerza en particular. Va más allá de la dualidad y no le teme a la oscuridad opuesta y complementaria a la luz. Su sello es una fuerte protección y símbolo de poder. Es un dios para este mundo que encarna un proceso alquímico manifestado por el fuego, su elemento característico.

Ahora bien, tras el comienzo de la era Cristiana y su desarrollo impulsado por Pablo de Tarso, la figura de Jesús fue tomada sincréticamente por los grupos gnósticos, quienes unificaron en aquella imagen a Mitra y Abraxas. Eliminando ciertas características de la religión cristiana, como los sacramentos y la salvación por medio de la cruz, Jesús se transformó en el gran Salvador y dio paso a otro tipo de gnosticismo ahora cristiano.

Después de esto hay diversas sectas de gran importancia que se desarrollaron vastamente.

Una de ellas son los Bogomilas, quienes comenzaron en Bulgaria en el siglo X. Se caracterizaban por apoyar a la clase baja, la cual no alcanzaba a contar con el apoyo de la iglesia cristiana. Desamparados, los Bogomilas les incentivaban a abandonar el mundo material, revelándose así al Demiurgo, visto como un ser maligno. Este grupo alcanzó gran éxito esparciéndose por toda la región de Tracia.

En el siglo XII aparecen los Cátaros. Al igual que los Maniqueístas, se dividían en dos grupos: los Creyentes y los Perfectos. Los primeros vivían la vida con cierta rigurosidad y estudiaban mientras servían a los Perfectos. Los segundos eran iniciados por medio del Consolamentun y eran ascetas.

Siendo gnósticos dualistas cristianos, debían purificar y trascender o redimir la materia. El Demiurgo opresor era llamado RexMundi. Habitaron el sur de Francia, sin embargo se esparcieron por toda Europa destacándose en el comercio de telas.

Fueron perseguidos y aniquilados totalmente para el siglo XIV mediante la violenta cruzada albigenense. La mayoría falleció y quienes lograron sobrevivir huyeron hacia España cruzando los Pirineos.

Los Templarios, pese a la gran desinformación que hay y de todo el color que han puesto a sus hazañas, se tiende a creer que continúan una línea gnóstica. Ante esto surge la imagen de Baphomet (el ícono dibujado por Eliphas Levi) y aunque la imagen corresponde al siglo XIX, representa con gran logro la dualidad y la tensión de los opuestos que nos rigen manteniendo un equilibrio perfecto, en este caso no renegando a la materia, sino que como un pilar que se yergue frente al otro y que sostiene el templo.

Ahora bien, debido al intercambio cultural que los Templarios vivieron al situarse en Tierra Santa, podrían haber tomado elementos mitraicos, de los Sufis e incluso de los Nizari. Asimismo, el término Baphomet podría haber derivado de Mahoma, Mitra y así, se confunde la información y se les castiga por el desarrollo de un paganismo y que se rechaza como excusa al gran desarrollo bancario que lograron y por ende al monopolio económico alcanzado.

Ante la inquisición levantada por Felipe el Hermoso, rey de Francia, fueron cayendo de a poco hasta ser eliminados como grupo, sin embargo se sostiene que algunos que lograron sobrevivir, huyeron bajo el alero de Roberto Bruce hacia Escocia y que estos mismos caballeros habrían sentado ciertas bases de la masonería.

Durante los siglos XI y XIV se generan numerosas guerras marcadas por las cruzadas y posteriormente la guerra de los 100 años entre Francia e Inglaterra. Para contrarrestar el constante fenómeno bélico se levantan los Trovadores, quienes se posesionan desde la contemplación de la mujer como ideal romántico, pero principalmente como arquetipo representativo del Alma y la espiritualidad. Las mujeres, ante la soledad que les generaba la ausencia de sus maridos en guerra, se unen y generan grupos de compañía que son visitados por estos trovadores, encargados de levantar la unión sexual hacia un sentido espiritual y trascendente, generando, mediante el vínculo con la mujer, un puente hacia su propio espíritu. Ellos no rechazan a la materia sino que la abrazan intentando enaltecerla lo más que puedan mediante la contemplación, devoción y relación física con la mujer.

Es importante porque es el Arte el que aparece como herramienta hacia esa búsqueda de la belleza antecediendo a su vez al Romanticismo que se hará fuerte durante el S XIX. Son la poesía y la música las canalizadoras del Verbo, entonado por poetas incomprendidos e idealistas, pero que heredan elementos neoplatónicos, gnósticos y cátaros.

De entre sus más destacados, se encuentra el Cátaro Raimon de Miraval, quien tras ser capturado en la cruzada albigenense, logra escapar y huir a España, en donde se sitúa. Occitania, al ser zona Cátara, es en donde más se desarrollan los trovadores, sin embargo también se levantan en España, Grecia e Italia.

Se puede seguir viendo hacia el futuro elementos gnósticos que aparecen una y otra vez, siempre algo mezclados con neo platonismo, correspondiendo a dualismo y emanación. Las jerarquías celestiales escritas seguramente por un anónimo, pero adosadas a Pseudo Dionisios Aeropagita, aún marcan la religión cristiana en nuestros días. Aquél sistema funciona por medio de emanación y nos representa una vía de escape de la materia, una posibilidad de erguirnos ante la baja densidad del mundo terrenal. Los ángeles entonces son como Arcontes gnósticos y todo se desarrolla en el escenario de un mundo dual siendo la materia nuestro desafío. Los ángeles son entidades, pero también proyecciones de nosotros mismos.

Ante esto, Jacob Boheme, desde su misticismo, proclama una reunión con lo divino, ofreciendo un espectro algo menos negativo. Aún poseemos libre albedrío en este plano del bien y el mal y es en la experiencia mística en donde encontramos el camino hacia nuestra divinidad.

¿Y cómo nosotros vivenciamos al demiurgo y su materia acorde a lo que construimos?

Pienso que ahí está quizás la verdadera responsabilidad, en como nosotros creamos nuestro mundo bajo la “signatura” de como hemos sido creados.

La historia de nuestra creación que nos potencia o nos reduce acorde a nuestro consentimiento.

Levantarse ante los conceptos de Dios y la madre asumiendo la responsabilidad de que nosotros somos un demiurgo también.

Y plantearse sobre de qué manera nos conectamos con lo que nos crea y lo creado. Si somos un puente que prolifera o destruye el conocimiento que pasa sobre él.

En este escenario en el que estamos insertos tratando de levantarnos desde múltiples vías, somos en ocasiones ese hombre gris que Borges relata en Las Ruinas Circulares. Hombre que crea mediante el sueño a otro hombre más gris, generando un círculo más de densidad, alimentando y aumentado la prisión a la que pertenece tanto su creación como él mismo, todo para darse cuenta que ambos, el creador y el creado, son tan solo una proyección de una esfera superior.