Sacrificios e Intermediarios

Los grupos culturales para mantenerse vivos, ante la inclemencia de la vida, la naturaleza y el mismo orden creado, recurren a sus dioses. Aquellos fueron imaginados acorde a sus necesidades y luego venerados bajo una estructura jerárquica piramidal. Aquel dios es un egrego capaz de albergar toda la identidad del grupo que le ha creado, es un intermediario entre la Fuente Divina y las personas del grupo cultural. Como intermediario contiene algo divino y algo humano. Sus pasiones son las pasiones del grupo cultural y sus ambiciones y frustraciones son las del grupo también. La energía de ese dios ya estaba por ahí, la masa lo ha llamado, condensado, compactado y ahora desea mantenerlo para que ese dios siga ahí, creando para ellos.

Entonces se les quiere complacer y se les ofrenda vida a cambio de fertilidad…fertilidad traducida a cosecha, poder, éxito, a victoria.

Hemos visto este intercambio ritual en numerosas culturas, aquellas que sacrificaban animales y aquellas que sacrificaban seres humanos. El valor moral del dios intermediario depende del valor moral de las personas que lo han puesto ahí y hemos visto a culturas, en su desesperación de poder o de vigencia, haciendo abuso de este sacrificio.

 

En el gesto asesino hay poder, en el dolor hay una terrible fuente de poder, en el canibalismo ritual hay un gesto de absorción de ese poder en concreto.

Asimismo, la profanación acentúa esa energía, por ende si se quiere complacer a un dios oscuro (tan oscuro como las personas que le veneran) se sacrificará a un niño y se le hará sufrir, incluso puede llegar a ser sodomizado con tal de que ese sufrimiento sea mayor y libere mayor energía tras la horrible profanación. Niños albinos son raptados en África para realizar rituales tal como niños Sirios son desaparecidos en Europa, pues la profanación se trata de contrastes y opuestos. Ofrendas sacrificiales, sodomía y placer por parte de quienes lo ejecutan, desvirtuando y profanando símbolos sagrados en la medida en que como sociedad nos vamos desmoronando y corrompiendo.

 

Ante esto jamás estaré a favor del sacrificio, pues el sacrificio ritual es una forma de vampirismo y el grupo cultural no puede evolucionar espiritualmente más allá del egrego creado mediante este horrible sistema. Es una estructura que ayuda a fortalecer una sociedad jerárquica piramidal en donde se consume la energía de los otros.

Ahora bien, el sacrificio es un extremo pero en el mundo moderno se absorbe la energía de nosotros, el vulgo mediante necesidades impuestas, deudas y sufrimiento. El dinero análogo a la sangre que se gasta y gasta y que se entrega a entidades bancarias, manteniendo así a la sociedad dormida, alienada y adiestrada como ganado.

En la liturgia cristiana se toma y se bebe el cuerpo de Cristo…simbólicamente nos mantenemos realizando el mismo ejercicio vampirezco y caníbal. Así la iglesia ha hecho el sacrificio humano simbólico por medio del mejor modelo de ser humano al que podemos aspirar; Jesús.

Sin embargo, ¿es necesario este acto simbólico en que todos los domingos Jesús es devorado por nosotros como placebo espiritual? ¿Es necesario el sacrificio humano para complacer a un dios intermedio complaciendo de paso a las psiques sádicas que ejecutan el acto?

No me parece. Como dije antes pienso que este sistema alimenta sociedades piramidales y a intermediarios pero no nos ayuda a trascender…claramente la red estructural de organización social ha fracasado y las energías de esto se activan intensamente mediante estos arreglos semi-divinos. Se generan atentados falsos y guerras de mentira haciendo sacrificios en masa calculados, luego se genera una tranquilidad de mentira mientras se elabora el próximo ejercicio. Todos temen y todos veneran, todos actuando y sintiendo emociones programadas desde el miedo y la posibilidad de salvación.

Tal como nos enseñaron a depender de cada institución que nos rodea, la cual nos ampara quitándonos la energía al mismo tiempo, somos incapaces de reaccionar ante las dinámicas sociales que tenemos…desde el tomad y bebed hasta los sacrificios que se siguen haciendo y con gran entusiasmo en diversas partes del mundo. No quiero necesitar de los otros, ni de Jesús ni de la institución de turno para posesionarme en el mundo, para crecer espiritualmente y lograr trascender, porque lo que debemos lograr es traspasar a la energía intermediaria, independizarnos de la institución y hacer el trabajo que a cada uno le corresponde hacer. Esto no significa caer en un individualismo extremo, sino que tomar las riendas de mi desarrollo espiritual y tras eso poder relacionarme genuinamente en sociedad sin caer en vampirismos de ningún tipo.

Hacer el trabajo y desvincularse de este sistema religioso dogmático que nos ata, el cual ya pertenece a una dinámica del temor, culpa y sufrimiento, es la única forma de llegar a una liberación consciente. Se habla de conspiraciones y de control mental, de sacrificios humanos y líderes de poder…pues seguramente todo eso es cierto, pero ante esto debemos estar atentos al horror que vemos mientras hacemos nuestro propio trabajo interno. Dejar de alimentarnos de la energía ajena (desde Jesús, el sacerdote, el político, el mall y el matinal) para encontrarnos con nosotros mismos y subir nuestra vibración más allá de la identidad intermediaria del momento y la sociedad castradora que nos contiene.