Campbell y La Crisis del Mito en el Mundo Moderno

El mito es la forma en que los grupos culturales sacaban de la piscina del inconsciente a las manifestaciones arquetípicas de la ruta espiritual humana. Aquellas manifestaciones conformaban roles y una historia marcada por los márgenes culturales de cada pueblo, que se relataba de generación en generación y conformaba la identidad de cada grupo.

Esa historia siempre se refería al recorrido de un héroe y de su lucha para poder llegar a un objetivo determinado. Aquel mito se entendía como aporte cultural a la identidad de un pueblo, sin embargo desde el silencio nos hablaba del viaje que nuestra propia alma debe realizar. Aquel recorrido es un viaje profundo y personal…cuyo conocimiento se daba por medio de la reflexión por analogía con el significado cultural y externo del mito relatado.

A muy grandes rasgos y según Campbell en El Héroe de las mil caras, la historia del mito siempre trata de un héroe que debe iniciar un viaje…cruzar un río, viajar, pasar obstáculos tales como ser tragado por una ballena, superar la oscuridad y embarcarse a una aventura hasta enfrentarse a un dragón, a una dificultad en la que se genera una batalla ubicada a la entrada de un “portal”. Ganar esta lucha te hace superar tus más profundos miedos encarnados en este dragón que también es el Minotauro al fondo del laberinto o el Macho Cabrío (como símbolo de las emociones bajas). Quien le recibe tras la victoria es generalmente una mujer que es a su vez el reencuentro con el alma al momento en que ambos se besan o se abrazan (no siempre representa a una amante, sino que es más que nada una contraparte femenina, que le otorgará la sabiduría y poder de la regeneración y evolución…como nacimiento del Alma en el personaje). El héroe ya victorioso debe decidir después si quedarse con el conocimiento tras la revelación y alejarse como buen asceta o volver hacia su pueblo y enseñar lo aprendido como líder consciente y divino. Los pueblos veneran entonces a quienes, en gran parte, habían vuelto trayendo consigo conocimiento que se habría de heredar de generación en generación y que se transmitía mediante el relato y un universo simbólico determinado.

 

Campbell en su obra, señala que el mito tiene numerosas interpretaciones, como una fantasía del hombre para acomodarse a las inclemencias de la naturaleza; como un sueño sintomático de los arquetipos radicados en el inconsciente (mirada de Jung); como vehículo natural de las intuiciones metafísicas del hombre o como la revelación de Dios a sus hijos.

Luego dice la mitología es todo eso

El mito tiene el poder de unificar. Cada hombre es una fracción de vida, la cultura agrupa, el mito le da sentido a esa vida englobando culturas y civilizaciones. Si encontramos puntos similares en cada mito, independiendo de las inclemencias del clima en diversas culturas, en las diferencias de roles, prioridades y distancias temporales….podríamos asumir que hay un punto en común en cada hombre partícipe del mito que su cultura desarrolla. El punto en común es sutil, se manifiesta en el enigmático significado de cada historia mitológica. El mito se cuenta por medio de la tradición oral, sin embargo el significado no se cuenta. Navega en el inconsciente y en el silencio de cada hombre. El mito narrado entonces facilita este puente semiconsciente de información.

Asimismo, los roles encontrados en los mitos son organizaciones de los comportamientos humanos…la viuda, el brujo, la princesa, el guerrero, el sacerdote…nos acomodamos a los roles pre-encontrados en el mito, organizando grupos culturales y sociedades. Cada uno un rol, una misión y una historia. Existe además una similitud con los arquetipos del tarot que nos ayuda a entender conceptualmente a nosotros mismos dentro del universo y confirma a la analogía como medida de autoconocimiento.

Los mitos son entonces una invitación a la unidad social, unidad de uno mismo en el microcosmos y por consiguiente unidad con el macrocosmos.

 

¿Qué sucede ahora en que ese espacio de transmisión del mito se ha fracturado gracias al desarrollo de la tecnología moderna individual?

De manera dramática Campbell escribe…

La mayoría de los mitos han sido modificados volviéndolos amables dentro de las culturas. Los dioses ya no son dioses, sino que pasionales personajes literarios. Cuando las civilizaciones comienzan a historizar los mitos, los mata drásticamente, los vuelven absurdos…iglesias se transforman en museos, mitos en clases de historia.

Aquel comentario me hace recordar a Walter Benjamin cuando se refiere a la diferencia entre la novela y el relato. El primero sitúa al humano en situaciones en donde es llevado sin control al límite. Nosotros como lectores tan solo vemos como este personaje se desplaza y siente emociones ante los márgenes en que es arrastrado. ¿Qué pasa cuando supera los márgenes? Esa pregunta se cuestiona el lector y de ahí su insaciable deseo por saber. El segundo se refiere a relatos pasados, antiguos personajes e historias de gloria, que se han transformado en grandes mitos, en una búsqueda que trasciende a una emocionalidad y que se interconecta con todas las esferas de realidad, pues aquél camino que el protagonista recorre lo recorrimos todos y se une con la fibra que nos enlaza a todos. ¿Qué me sucede a mi cuando escucho o leo esto?

 

Ante la problemática del ego, elemento característico de la época que habitamos, Campbell lo considera como primera parte en el conocimiento fundamental del Uno. El ego como motor de inicio del camino de reconocimiento del ser. El problema es que el camino natural de desarrollo a partir del ego ha sufrido un quiebre, en donde el Universo Intemporal mitológico y sus Símbolos, ha colapsado en la era moderna. La unidad social pasó a ser una organización económica-política y si antes todo estaba en el grupo ahora todo está en el individuo particular. Se reconocen como mentiras lo que unificaba en el pasado y en vez de tales rutas pasadas ahora no hay ni una vía que nos dirija…el hombre ya no sabe a dónde va ni que quiere.

La esperanza que aún nos queda es que el mito afortunadamente jamás podrá extinguirse…si antes existía en el mundo verbal de las comunidades, ahora se manifiesta en el inconsciente de cada uno. El mito es así imperecedero como herramienta intuitiva de nuestra proveniencia metafísica.

El mito ahora radica en los personajes de los sueños que tenemos en el universo individual, y en el universo colectivo habita en personajes de cuentos o de películas que se le escapan del inconsciente a algún director o en la estructura de roles acorde al sistema de estructura aristotélica. Sin embargo ahora está escondido más que nunca de nosotros mismos. ¿Queremos encontrarlo realmente? Al parecer no mucho ya que su encuentro nos significa mirarnos en un espejo y hacernos cargo de nuestra propia ruta heroica.

Como ya mencioné, los pueblos pasados, al vivir al ritmo de la naturaleza, poseían una mayor conexión con el macrocosmos así también con los roles de los personajes del mito y sus desarrollos conscientes en ellos. Vemos ahora que en este mundo de la técnica industrial ya no podemos contar con esto…lo único que nos queda es apoyarnos en la famosa frase “Conócete a ti mismo y conocerás a dios” y emprender camino en solitario. Campbell ante esto señala:

La única opción de ser el héroe moderno, de conectarte con ese Universo, con tu proveniencia divina…es no en brillantes momentos de las grandes victorias de tu tribu, sino en los silencios de tu desesperación personal.

 

 

  • Robinson Acosta

    Estoy de acuerdo con lo que plantea Campbell respecto al sentido unificador o universal/arquetípico del mito. Personalmente también he identificado este patrón en doctrinas como la Cabalá (el camino del alma humana a través del árbol de la vida, de sefirot en sefirot, hasta llegar a Kether) o de forma más evidente en el Tarot (tal como lo planteas, como una alusión al sendero iniciático). Por otra parte, me parece exagerado su diagnóstico sobre la sociedad al plantear que el individualismo y la tecnología han llevado a la humanidad a una especie de deriva, sin un rumbo definido. En historia de la humanidad el paso del Mythos al Logos es clave para el desarrollo de la filosofía y de la ciencia, y reconocer que hoy ya no existe el mito como relato unificador de la humanidad en la actualidad también nos puede enseñar a explorar la riqueza de nuevas formas de representar arquetipos y la sabiduría ancestral. La literatura, la música y las artes visuales tienen un tremendo potencial en este sentido. De todos modos, coincido plenamente en que hoy es necesario rescatar el valor educativo del mito en las distintas culturas del mundo, pero como complemento a otras formas de expresión humana, como medios para representar este sendero y sus etapas.

  • Concuerdo plenamente contigo Robinson! además, el Arte como gran denominador común, siempre ha sido un compañero iluminador y manifestador de nuestro poder creativo humano. Un gran refugio en el que la imaginación ha recordado nuestro origen y creado nuestro futuro!