La Flauta Mágica

La Hora del Lobo dirigida por Ingmar Bergman nos muestra como al protagonista y a una gran cantidad de personajes (seres, monstruos, fantasmas provenientes de algún recóndito paisaje subconsciente del hombre) se les presenta a modo de espectáculo un fragmento de La Flauta Mágica. En ella, (desde el minuto 48 de la ópera) Tamino busca desesperado a Pamina y ya abatido se pregunta si Pamina aún está con vida…

¿Oh noche eterna, cuando te disiparás? ¿Cuándo encontrarán mis ojos la luz?

Pronto, pronto joven o nunca.

¿Pronto, pronto o nunca? Invisibles digan…¿vive Pamina aún…?

A lo que las voces invisibles le responden: Pamina, Pamina aún vive.

Aquella escena genera una gran crisis en el protagonista y a nosotros también, porque denota la profundidad y el misterio oculto en la obra de Amadeus Mozart; La Flauta Mágica, que no se encuentra fácilmente tras la forma alegre e ingenua que pareciese ser. Bergman lo sitúa como algo urgente, una búsqueda desesperada, una agonía ante la ansiedad y futura esperanza.

Recuerdo que hace poco fui a verla al municipal y que, confundida por esa atmósfera alegre que le caracteriza (además de verla desde el lugar más lejano y alto debido a mi presupuesto acotado), me perdí un poco con los significados simbólicos. Sin embargo, con el paso del tiempo pude encontrar aquellos arquetipos universales escondidos…¿de qué está hablando Mozart en realidad? De las iniciaciones, claro, tanto Mozart como su guionista Schikaneder eran masones y tenían aquel conocimiento en creces, pero más que de eso hablan de la búsqueda incansable del hombre hacia su alma. Pamina representa al alma que debe ser rescatada por medio del viaje a las profundidades. Sarastro gobierna aquel lugar. Sarastro es un nombre muy similar a Zoroastro. He aprendido que con respecto al esoterismo NO hay coincidencias y todo es seleccionado de manera muy cuidadosa. Sarastro es Zoroastro y es el padre Solar contenedor de aquella alma. La madre, representando a la Luna y sus misterios es malvada ya que representa no solo aquella parte femenina, sino que también a la idolatría, a las formas de veneración que pertenecen al espacio intermedio entre el hombre y el padre de lo alto. Son las mediaciones en las que nos estancamos reconociéndolas por únicas y verdaderas y dejamos de subir hacia el gran Padre Universal. La perfidia se nota al momento que le entrega el puñal a Pamina y le pide asesinar a Sarastro. Pamina recibe el cuchillo más no sabe qué hacer, sintiéndose incapaz de cometer tal acción.

El elemento de La flauta mágica hace alusión a la magia órfica, al igual que las campanas de Papageo. La música que de ella sale representa lo impronunciable, que solo la música se atreve a manifestar por medio de su vibración y que une todo indisolublemente.

Sé perseverante, valiente y guarda silencio nos acuerda a la frase imponente de Eliphas Levi para todo aspirante a mago “Saber, Osar, Callar”. Quienes la emiten son los Niños scouts que guían a Tamino…le advierten sobre el camino…el camino del héroe, cuyo viaje es hacia su propia alma y que el portal de inicio es custodiado por la serpiente, serpiente que aparece al comienzo de la ópera como la guardiana, el dragón ante el portal. Luego “Sapientia” en el segundo portal del umbral y el respectivo guardia aparece ante el camino que Tamino debe seguir. Aquel le recuerda que cualquier emoción negativa jamás le conducirá hacia su objetivo, que si es movilizado por el ego representado en esa sed de venganza hacia quien tiene supuestamente capturada a Pamina, no logrará encontrarla ni menos salvarla.

Ese encuentro romántico al que se nos prepara entre Tamino y Pamina nos muestra la fusión de la energía femenina y masculina juntos, es decir, la unión entre ambas fuerzas cuyo poder unido es el sostenedor de todo lo creado.

El amor es la ley más alta de la naturaleza, hombre y mujer, mujer y hombre

Cantan en dúo Pamina y Papageo. Son los dos principios…hombre y mujer, razón y Fé, las dos columnas del Templo de Salomón.

Para poder unirse y ganarse el derecho de estar juntos ambos, Pamina y Tamino, deben someterse a rigurosas pruebas iniciáticas. Momentos destacables son los cantos a Isis y Osiris o los volcanes, uno que escupe fuego y el otro agua. Las cabezas cubiertas por sacos y el silencio, los desafíos y la superación al miedo a la muerte.

Finalmente logran su cometido y Tamino se une a Pamina. La Reina de la idolatría y la Luna, junto a su secuaz degenerado Monostatos son tragados por la tierra y a Papageo se le permite tener a su pareja…no precisamente por su alto nivel de sabiduría, perteneciente al vulgo se le es perdonado sólo por su gran bondad.

En un artículo que escribí anteriormente sobre Ingman Bergman, puse que me llamaba la atención que el nombre que más se repitiese en toda su filmografía era el de Alma. Cuando en La Hora del Lobo, se muestra a Tamino buscando a Pamina, la protagonista se llamaba Alma también…y quizás el verdadero elemento escondido en La Flauta Mágica es ese…tras una alegría y simpleza, tras un cuento de hadas ingenuo, existe algo mucho más profundo escondido. Grave y serio, capaz de ser entendido solo por algunos. Al parecer así es como Mozart operó en su vida. Tras esa imagen similar a la de la película Amadeus, alegre y algo simple, se esconde alguien mucho más consciente y lúcido.

Ahora bien, ¿si Tamino logra su cometido, podremos lograrlo nosotros? ¿Cuál sería nuestra flauta mágica?

 

Fragmento Hora del Lobo